viernes, 25 de septiembre de 2009

La Audiencia Nacional aplaza el testimonio de una mujer que se negó a quitarse el 'burka'


Fatima Hssisni, citada como testigo en el juicio contra los presuntos 'yihadistas' de Vilanova i la Geltru, se negó a mostrar su rostro al tribunal y los abogados Visiblemente nerviosa, alegó al juez Bermúdez que no podía mostrarse, y menos a un hombre, por motivaciones religiosas El magistrado, tras tranqulizarla, le recordó que en occidente "la ley civil prevalece sobre las leyes religiosas" .

Ante su negativa, el juez le ha explicado que en los tribunales españoles es obligatorio declarar con el rostro descubierto y la citó al término de la sesión en su despacho junto con la fiscal Dolores Delgado, donde la convencieron para que compareciera el lunes con el burka pero mostrando la cara, aunque de espaldas al público.
"Viendo su rostro, yo puedo ver si me miente o no, si le sorprende alguna pregunta o no", le explicó durante el juicio Gómez Bermúdez, que dijo que no quería proceder contra ella por desobediencia.
El magistrado subrayó que las creencias religiosas no pueden estar por encima de la ley civil. En un principio, la mujer, hermana de Hassan Hissini -el suicida que perpetró un atentado terrorista en Irak en enero de 2005-, rechazó descubrir su rostro ante la sala, alegando que sus creencias religiosas se lo prohíben y que ya mostró su cara a una agente de la Policía a la entrada de la Audiencia Nacional. Además, recordó que ante el juez Baltasar Garzón declaró cubierta durante la instrucción de la causa.
No obstante, tras reunirse con el juez en su despacho, accedió a declarar el lunes y semostró muy contenta porque el juez le hubiese permitido declarar con el burka, aunque con el rostro descubierto -por encima de las cejas y por debajo del mentón-, sin cámaras y sin público.
Según dijo a los medios de comunicación, el magistrado "ha sido muy amable". Durante esa breve reunión, según fuentes jurídicas, el juez y la fiscal le explicaron a la testigo que tampoco una monja podría declarar con el rostro tapado ante un tribunal, ya que esto impediría a la sala valorar las expresiones durante su declaración.
Tanto ella como su marido Francisco han sido citados como testigos en el juicio contra nueve presuntos integrantes de dos células integristas desarticuladas en Madrid y en Cataluña en 2006 que se dedicaban a captar muyahidines para enviarlos a Irak a cometer atentados suicidas.

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