miércoles, 4 de marzo de 2009

Una víctima de incesto reprocha a su madre no evitar que su padre abusara de ella desde los seis hasta los 17 años

Una presunta víctima de incesto recriminó hoy a su madre y a sus cinco hermanos no haber evitado que su padre le sometiera desde los seis hasta los diecisiete años a múltiples vejaciones sexuales, que incluían relaciones completas. "Toda la familia lo sabía, pero no hicieron nada", se lamentó la joven, quien manifestó que su padre abusaba de ella cuando "le apetecía".

Tras un biombo y con voz temblorosa, contó que su agresor sexual solía poner películas eróticas en el domicilio familiar, teniendo que hacer ella y sus hermanos "lo que veían en la televisión". "Mi madre no hacía nada. Sólo decía que los trapos sucios se lavaban en casa", denunció.

La Audiencia Provincial de Madrid juzgó esta mañana a Andrés R.R., de 57 años, por un delito continuado de agresión sexual cometido contra su hija, quien todavía recibe tratamiento psicológico. Tras la práctica de la prueba, la fiscal solicitó una condena de 15 años de prisión para el procesado, mientras que la acusación particular reclamó una pena de 27 años de cárcel por agresión sexual continuada, violación y violencia física habitual en el ámbito familiar.

Según la fiscal, el procesado mantuvo "múltiples relaciones sexuales" con la menor hasta los diecisiete años. Desde 2003, la joven estuvo interna en el Colegio Buen Consejo de Pozuelo, pasando con 17 años a la Residencia para Mujeres Jóvenes Victoria Kent, que depende de la Dirección General de la Mujer.

Durante este tiempo, su progenitor supuestamente la sometía a vejaciones sexuales los fines de semana, aprovechando su estancia fuera del centro. El 26 de febrero de 2007, la chica decidió volver a su casa al creer que todo habría cambiado. Sin embargo, su padre la volvió a violar días después, según la fiscal. La joven denunció los hechos aconsejada por la directora del centro Victoria Kent.

En su declaración, el acusado negó que alguna vez tocara a su hija, de quien dijo que era su "ojito derecho", e incidió en que le quiso "hacer la vida imposible" por celos desde que su nieto comenzó a vivir en el mismo domicilio familiar. A preguntas sobre si la sometió a "juegos sexuales", el procesado insistió en que "nunca hubo" ninguna relación.

"HACÍA LO QUE ME PEDÍA"

En su testimonio, la víctima admitió que su padre abusaba de ella, cuando "le apetecía". No le parecía normal lo que pasaba, pero entendía que al ser su progenitor debía hacer "lo que le pedía". "Mi madre le quitaba importancia a lo que pasaba. Le pedí ayuda, pero me la negó", señaló.

Tras advertir a su madre que lo denunciaría, ésta le comentó que "los trapos sucios se lavaban de puertas para dentro. Esto provocó que la joven se intentara suicidar bebiendo un vaso de lejía. "No lo denuncié porque estas cosas no se arreglan fuera de casa. Así me lo enseñaron en mi casa", apuntó.

En su comparecencia, la madre de la víctima aseguró que "no sabía que mantenían relaciones sexuales", negando que la hubiera pedido ayuda. Además, contó que la menor y su padre discutían en ocasiones por temas económicos.

En la prueba pericial, los psicólogos se contradijeron acerca de la verosimilitud del relato de la agredida. Los expertos del centro de salud mental que la examinaron apuntaron que su relato era "incongruente" por no detallar los episodios que vivió, mientras que los psicólogos de la residencia de mujeres dieron credibilidad a su testimonio en base al estado de deterioro que presentaba la chica cuando acudió al centro.

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